De las Protestas pt. 1
- Protesta, manifestación; parecen ser palabras “tabú” para muchas personas, a veces consideradas propias de “comunachos”, “extremistas” o, simplemente, de revoltosos. Sin embargo, tal vez pocos saben o recuerdan que se trata, en realidad, de una forma de expresión tan válida y legítima como, por ejemplo, el sufragio. No es para nada algo “antisistémico”, es un “derecho civil” como cualquier otro.
- Parece ser que “satanización” de la protesta es, sobre todo, uno de los tantos traumas que nos han quedado de los años de dictadura, perpetuado por diversos intereses políticos y empresariales, a los cuáles les resulta cómodo que dicha idea permanezca en el subconsciente colectivo como algo “clandestino”, “terrorista marxista leninista”, como decía “el tata”. Falacia.
- Es importante aclarar que realmente una protesta no es un acto antisocial, ni destructivo, no busca causar daño a la sociedad, esta idea es un prejuicio fruto de las razones recién expuestas y, más recientemente, de la explotación por parte de los medios, de la figura de los “encapuchados” que sí ejercen el vandalismo y/o el saqueo; grupos minoritarios, pero que se “roban” la película, afectando negativamente la imagen del movimiento. Quienes así piensen, no saben lo que es “protesta” y piensan exactamente como el tata (y el tatán) quieren que pensemos.- Una protesta se hace, en primer lugar, para expresarse en pos del bien común, se hace para construir una sociedad mejor; y por otro lado, para informar de manera efectiva a las autoridades las cosas que se están haciendo mal, de las necesidades que existen y recordarles que fueron elegidos con un “mandato del pueblo”. Son un componente esencial de un sistema democrático moderno, en el que la gente puede (y a veces, hasta debería) dar a conocer su opinión. Que ciertos intereses nos hayan hecho pensar que no tenemos derecho a eso o que, incluso, hacerlo es malo; es otra cosa.
- Por otro lado, es lamentable cuando las personas critican ácidamente las movilizaciones, pero no tienen ni un problema, cuando se consiguen los objetivos y las movilizaciones terminan, en participar de los beneficios y mejoras obtenidas (llámese becas, créditos, mejoras salariales, mejoras en la educación, la salud, bonos de término de conflicto, participación política, cuidado al medio ambiente, etc.). Tal cosa es, innegablemente, bastante poco elegante, poco ética. Si no se está dispuesto a marginarse de los beneficios y mejoras obtenidas por las movilizaciones sociales, entonces lo más digno es, me parece, guardar al menos un respetuoso silencio. Lo que los estudiantes y personas hoy movilizadas logren no será sólo para ellos, sino para todos y los que vengan después. Me parece lo más coherente, aunque bueno, a fin de cuentas, todos tienen derecho a expresar su opinión.
Saludos!
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